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Publicado en Gestión educativa

PANDEMIA: CONTROL Y OBEDIENCIA

Por Lilia E. Calderón Almerco

Ante las medidas sanitarias dictadas por la Organización Mundial de la Salud (OMS) contra la llamada pandemia por el Sars Cov 2, la población de América Latina y el mundo, con algunas excepciones, se mostró totalmente “obediente”.

La OMS decretó pruebas diagnósticas, cuarentenas, distancia social, el uso de barbijos y de protectores faciales, la prohibición de autopsias, la cremación de los cadáveres, etc. Por su parte, el gobierno peruano, para asegurar el acatamiento de los ciudadanos, aplicó el toque de queda, la vigilancia militarizada de la población, las multas y la prisión a los “desobedientes” mediante decretos de urgencia, con la complicidad de los medios de prensa y TV a cargo de la campaña mediática del terror, por la cual promovían el miedo a contagiarse, el miedo a morir. Mientras tanto, se aceptaba el mito de que el virus provenía de murciélagos chinos y que era mortal, y se admitía la pérdida de las libertades individuales y otros derechos fundamentales como la libertad, la educación, el trabajo.

Muy pronto, se escuchó la voz de los expertos, médicos infectólogos y epidemiólogos que cuestionaban las medidas de la OMS; voces que generaron nueva información sobre el Sars Cov 2 como la falsedad de que el virus provenía del murciélago, la ineficacia de las pruebas diagnósticas, de las cuarentenas y del uso de barbijos. Demostraron que el virus era sintético, creado en un laboratorio, que la pandemia no era tal, que el virus no era mortal. Gracias a  las autopsias realizadas “desobedeciendo” a la OMS, se descubrieron tratamientos alternativos contra esta enfermedad.

En este orden de cosas, la gran mayoría de peruanos aceptaba y obedecía las órdenes del gobierno sin objetar, sin reflexionar sobre su validez, sin capacidad para indagar, con una actitud de superioridad cívica por su “obediencia” al gobierno, y creyéndose en la obligación de denunciar a los “desobedientes”. Esto dio lugar a situaciones absurdas, como aquel cantante que fue detenido dentro de su propia casa por ensayar canciones o aquella mujer que escuchaba música en alto volumen para hacer aeróbicos o aquel que sacó a su perro a la calle. Peor aún, aquellos que se vieron obligados a salir a trabajar como vendedores ambulantes para sobrevivir fueron detenidos, golpeados y confiscadas sus mercancías. El sonsonete quédate en casa se convirtió en una religión y el Sars Cov 2 en una política de control, quedando relegado a segundo plano su carácter científico.

Esta conducta sumisa, este acatamiento ciego de la población probablemente son frutos de una educación autoritaria que promueve la obediencia más que el pensamiento crítico, que forma ciudadanos solo de nombre, la denominada ciudadanía asistida, sin capacidades para el ejercicio pleno de los derechos, sin iniciativa para objetar leyes y políticas de gobierno de carácter dictatorial o fácilmente manipulables por poderes oscuros. De este modo, la supuesta pandemia reveló la condición de una población  susceptible de ser sometida al control, facilitando al gobierno de turno el abuso de poder y la corrupción.

Referencias

Semana (23 abril 2020). Premio Nobel de Medicina asegura que el coronavirus fue creado en un laboratorio. https://www.semana.com/mundo/articulo/premio-nobel-de-medicina-asegura-que-el-coronavirus-fue-creado-en-un-laboratorio/665407/

Canal Jóvenes líderes tv (15 mayo 2020). Se están anestesiando mentes denuncia diputada italiana. https://youtu.be/Ij42XrYhz48

Canal Los Liberales (08 noviembre 2020). La gran estafa mundial. Entrevista a la dra. Roxana Bruno. https://www.youtube.com/watch?v=iuzsbsVp8rw

Canal Contracultura(8 junio 2020). 2020: El año del miedo fabricado. https://youtu.be/L_HuuD62X28

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MI MAESTRA DE PRIMARIA

Por: Lilia E. Calderón Almerco

Ella era la señorita Flora, nuestra maestra de Primaria. Todas las mañanas la veíamos entrar al aula vestida con un conjunto sastre de color oscuro, zapatos de tacón medio y una cartera grande. Su cabello era corto hasta la nuca, ligeramente ondulado y de color negro; siempre lo llevaba peinado hacia atrás. Recuerdo que sus pendientes, generalmente eran perlas de color blanco, y que en el cuello llevaba una cadena con una medalla de la Virgen María o de algún Santo, tal vez. Sus modales eran suaves y discretos, y en aquella época tendría unos 30 años o más.

Entraba al aula caminado muy derecha, con solemnidad. Su sola presencia inspiraba respeto. Nos saludaba con una sonrisa leve y nos invitaba a tomar asiento. Luego, sacaba del armario un guardapolvo celeste de cuello blanco, y se lo ponía con gran cuidado. También sacaba un cuaderno grande, una caja de tizas, una mota, una enciclopedia y un portalápices que acomodaba sobre su escritorio. Después, se sentaba a pasar lista. Para nosotras, era muy importante sentir su mirada al decir nuestro nombre para luego contestar con alegría ¡Presente! Al terminar, se levantaba y escribía la fecha en la pizarra. Su caligrafía era perfecta, y creo que todas las niñas queríamos imitarla.  Seguidamente, se paseaba entre las hileras de carpetas revisando la tarea dejada el día anterior. Era de gran significado para nosotras que ella pusiera su firma en nuestros cuadernos. Después de este ritual, se iniciaba la clase.

Una vez al mes, la señorita Flora traía un bizcochuelo muy grande, y a la hora del recreo nos lo repartía. Este gesto nos hacía muy felices. ¿Lo habría preparado ella? Durante los años que la señorita Flora fue nuestra maestra, nunca la oímos gritar o enojarse con facilidad. Cuando nos portábamos inadecuadamente, ella se ponía muy seria y nos observaba en silencio. Eso bastaba para que todo volviera al orden habitual.

Con cariño y gratitud, así es como recuerdo a la señorita Flora, aquella maestra de escuela estatal de quien recibí el tesoro más valioso que fue la educación de mis primeros años. Al terminar la Primaria, no volví a verla, pero nunca la he olvidado, ni a ella ni todo lo aprendido gracias a ella. ¡Gracias, para siempre maestra Flora!

Fuente de imagen: pinterest.com

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EL AMOR DEL NIÑO DIOS

Por: Lilia E. Calderón Almerco

Aquella Navidad, el niño Dios pidió a los reyes magos que también llevaran regalos a las niñas y niños desobedientes y a los que habían descuidado sus deberes escolares durante el año.

Llegó la navidad, y los reyes magos viajaban con tantos regalos que los camellos se cansaron y se negaron a seguir caminando. Entonces, decidieron que los niños descuidados no recibirían regalos, y se detuvieron para aligerar la carga.

En ese momento, el niño Dios desde el cielo, dijo a los reyes magos – Sigan su camino con todos los regalos, pues las niñas y los niños descuidados también merecen ser perdonados. Yo haré que los camellos caminen y no se cansen, pero pongan en primer lugar todos los juguetes cuya escritura contenga las sílabas tra, tre, tri, tro o tru-. Inmediatamente los reyes magos pusieron sobre los camellos un trineo, un triciclo, un tren, un perro Tribilín con triple collar, una muñeca Patricia, un mono trapecista, un osito con traje de marinero, un trompo bailarín, un potrillo de madera, una trompeta, una matraca, un tractor eléctrico, una estrella musical y mucho más.

Así, los reyes magos, muy contentos, cumplieron su misión navideña, y las niñas y niños descuidados comprendieron que el amor del niño Dios es tan grande que todo lo perdona.

Fuente: Pinterest

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BASTA YA DE UNA EDUCACIÓN PARA LA OBEDIENCIA

Por Lilia Esmeralda Calderón Almerco

Fuente de imagen: otra-educacion.blogspot.com

En mi experiencia docente y como acompañante pedagógica he observado que, en numerosas escuelas públicas de costa, sierra y selva de nuestro Perú, se brinda una educación que adiestra a los y las estudiantes para la obediencia, más que para aprender a ser personas libres, críticas, creativas, felices y fraternas.

Dicho adiestramiento parte de una educación homogeneizadora que desatiende a las diferencias culturales y geográficas entre escuelas. Tal es así, que el año escolar se inicia y culmina casi en la misma fecha en todo el país, y se rige por un currículo escolar nacional estándar. En las escuelas, ordinariamente, al inicio del día, los estudiantes son ubicados en el patio formando columnas para obedecer órdenes militares como distancia, firmes, descanso. Luego, en las aulas, los estudiantes emplean textos que son distribuidos por el Estado en todo el país, y por lo cual, todos deben aprender los mismos contenidos sin la posibilidad de explorar temas afines e indagar más, debido a la falta del Internet y de una biblioteca actualizada. Por otra parte, los estudiantes deben permanecer sentados por horas, para moverse solo al sonido de una campana o timbre o sirena que anuncia el recreo o el fin de la jornada escolar. En este contexto educativo, es inusual que los estudiantes cuestionen los horarios, los reglamentos, el vestuario, el currículum escolar, los textos, las tareas o la metodología docente.

No obstante, hay estudiantes que buscan alternativas para evadir la rutina de la obediencia, tales como la deserción escolar, la inasistencia a las clases, el incumplimiento de tareas o el desafío frontal a todo lo normado. En el lado opuesto, están quienes advierten que, para ser aceptados por los adultos, tienen que adaptarse al sistema escolar, aunque no lo entiendan, o tal vez porque ya se hicieron más obedientes que aprendices.

Esta realidad conduce a que en la escuela se tilde a los estudiantes de buenos o de malos, según su grado de obediencia, más que por el nivel de aprendizajes logrados. Y por supuesto, esta situación aseguraría futuros ciudadanos sumisos, acríticos e incapaces de cuestionar a sus empleadores, los contenidos de los medios de comunicación, a los proveedores de servicios o a los gobernantes, y por tanto, ciudadanos incapaces de ejercer sus derechos plenamente. ¿Qué o a quiénes favorece esta educación para la obediencia?

Referencias para ampliar el tema:

Educar para la libertad: por una educación emancipadora y garante de derechos. Recuperado de http://www.educarparalalibertad.org/wp-content/uploads/2018/10/Educar-para-la-libertad-1-1.pdf

Paulo Freire: La educación como práctica de la libertad. Recuperado de http://www.educarparalalibertad.org/wp-content/uploads/2018/10/Educar-para-la-libertad-1-1.