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EN EL DÍA DE LA MADRE 2019

Aquel domingo, muy temprano, vi a mi madre que contaba sus monedas cuidadosamente. Por su expresión advertí que su presupuesto era escaso. Pronto, salió de compras al mercado. Al rato, volvió, y estaba acomodando los comestibles que había comprado, cuando la vecina Isabel tocó la puerta con rostro compungido.

Ambas conversaron en la puerta. Después mi madre entró a la cocina, cogió una canasta y puso en ella un poco de frutas, carne y otros comestibles que había comprado. Luego rebuscó en su monedero y sacó algunas monedas. Con todo eso, salió y se lo dio a la vecina Isabel que se fue muy agradecida diciéndole bendiciones.

Yo lo había observado todo, pues cuando no iba a la escuela, me encantaba estar cerca de mi madre; observarla me hacía muy feliz.

Un día en la escuela, me dejaron como tarea hacer la descripción de una persona muy querida, entonces yo describí a mi madre, por supuesto. Dije que ella era hermosa, generosa, que ayudaba a los vecinos, que sabía compartir, aunque tuviera muy poco. Después la dibujé entregándole una canasta a la vecina Isabel.

En este Día de la Madre, es un consuelo recordar su belleza interior, su generosidad excepcional. Me resulta increíble que yo haya convivido con ella sin la plena conciencia de tal privilegio. Gracias por tanto, madre inmortal.

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LA PROMESA

Autora: Lilia E. Calderón Almerco
Fuente de imagen: Pinterest

Era Pirula, la negrita,

la niña más bonita

que sabía hablar con Dios.

Pirula dijo en su oración

que ella quería ser blanca

y al Niño Dios prometió

que ella sería santa.

Y llegó la Navidad

de Jesús recién nacido

que a Pirula regaló

ese premio merecido.

Cual ángel luminoso

de singular blancura,

Pirula se iba al cielo

con su blanca vestidura.

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EL PASTORCITO

PASTORCITO
Fuente de imagen: Web Lonnie Matlock

Julián, el pastorcito

que vio a Jesús en Navidad,

pastoreaba corderitos

y ayudaba a su papá.

Esa noche no durmió,

pues el ángel le avisó

que vendría el Niño Dios.

Y Julián partió contento

con su manta y su jumento

a adorar el nacimiento.

Con sus ojitos de aguas puras

al Niñito está mirando

y los ángeles cantando

“Gloria a Dios en las alturas”.

Autora: Lilia E. Calderón Almerco

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MI MAESTRA DE PRIMARIA

Por: Lilia E. Calderón Almerco

Ella era la señorita Flora. Todas las mañanas la veía entrar al aula vestida con un conjunto sastre de color oscuro, zapatos de tacón medio y una cartera grande. Su cabello era corto hasta la nuca, ligeramente rizado y de color negro; siempre lo llevaba peinado hacia atrás. Recuerdo que sus pendientes, generalmente eran perlas de color blanco, y que en el cuello llevaba una cadena con una medalla de la Virgen María o de algún Santo, tal vez. Sus modales eran suaves y discretos, y en aquella época tendría unos 30 años o más.

Entraba caminado muy derecha,  con solemnidad. Su sola presencia inspiraba respeto. Nos saludaba con una sonrisa leve y nos invitaba a sentarnos. Luego, sacaba del armario un guardapolvo celeste de cuello blanco muy bien doblado y se lo ponía con gran cuidado. También sacaba del armario un cuaderno grande, una caja de tizas, una mota, libros y un portalápices que ponía sobre su escritorio. Luego, se sentaba y empezaba a pasar lista. Para nosotras, era muy importante sentir su mirada al decir nuestro nombre para luego contestar con alegría ¡Presente! Al terminar, se levantaba y escribía la fecha en la pizarra. Su letra era perfecta, y creo que todas las niñas imitábamos su caligrafía.  Seguidamente, se paseaba entre las hileras de carpetas revisando la tarea dejada el día anterior. Después de este ritual, se iniciaba la clase del día.

Una vez al mes, la señorita Flora traía un bizcochuelo muy grande, y a la hora del recreo nos los repartía. Esto nos hacía muy felices. Durante los años que fue nuestra maestra nunca la oímos gritar o enojarse con facilidad. Cuando nos portábamos mal, ella se ponía muy seria y nos observaba en silencio. Eso bastaba para que todo volviera al orden habitual.

Con cariño y gratitud, así es como recuerdo a la señorita Flora, aquella maestra de escuela estatal de quien recibí el tesoro que es la educación de mis primeros años. Al terminar la Primaria,  no volví a verla pero nunca la he olvidado a ella ni todo lo aprendido gracias a ella. ¡Muchas gracias, maestra Flora!

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EL AMOR DEL NIÑO DIOS

Dedico este post a quienes siguen y visitan  Mundo Didascalia. Les deseo a todos una bella Navidad desde Lima, Perú.

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Fuente imagen: Left Eye On The Media

Aquella Navidad, el niño Dios pidió a los reyes magos que también llevaran regalos a los niños que habían descuidado sus deberes escolares durante el año.

Así, los magos viajaban con tantos regalos que los camellos se cansaron y se negaron a seguir caminando. Entonces, ellos concluyeron que los niños que habían sido descuidados no recibirían regalos y se detuvieron para aligerar la carga.

En ese momento, el niño Dios les dijo desde el cielo “Sigan su camino que los niños descuidados merecen ser perdonados. Yo haré que los camellos caminen y no se cansen, pero solo podrán llevar juguetes cuya escritura tenga las sílabas tra, tre, tri, tro o tru“. Inmediatamente los Reyes Magos pusieron sobre los camellos un trineo, un triciclo, un trompo, un tren a control remoto, un perro Tribilín con triple collar, una muñeca Patricia, un mono trapecista, un osito con traje de marinero, un potrillo de madera, una trompeta, una matraca, un tractor eléctrico, una estrella musical, etc.

Muy satisfechos, los reyes magos cumplieron su misión navideña, y los niños descuidados comprendieron cuán grande es el amor del niño Dios que todo lo perdona.

Autora: Lilia E. Calderón Almerco

Nota: Este relato está pensado para afianzar la pronunciación y escritura de las sílabas trabadas.

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CONDICIONES DE TRABAJO DOCENTE

aula4En la única escuela privada donde fui docente era un placer ingresar a un lugar con patios y jardines, con ambientes amplios, limpios y ordenados. Las aulas estaban bien equipadas, y los estudiantes se veían saludables, aliñados y entusiastas.

En las sesiones de clase, era fácil el despliegue de la creatividad para docentes y estudiantes, pues contábamos con los recursos necesarios y más; y si algo faltaba, lo conseguían los estudiantes. Tal es así, que si se les hubiera pedido que traigan una vaca a la clase, lo habrían hecho.

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Fuente: Perú 21

Opuestamente, en las escuelas públicas donde fui docente, faltaba casi todo, desde vidrios en las ventanas hasta tizas o marcadores para pizarra. Las aulas eran cubículos de paredes desnudas y con escasa pintura. El mobiliario era mínimo y vetusto, donde tres niños se sentaban en carpetas para dos. Los recursos didácticos de la escuela casi se limitaban a la tiza y la pizarra. Los viejos mapas se conseguían de la biblioteca después de un largo trámite burocrático, si es que se encontraba a la persona encargada, lo cual era inusual por falta de presupuesto.  La ausencia total de libros en las aulas era penosa. Y cuando por fin, el Estado dio libros  a los alumnos, solo les permitían escribir en ellos con lápiz para resolver los ejercicios, pero debían borrar después, y a fin de año, devolverlos.

Mediante estas experiencias deseo referirme a las condiciones de trabajo docente, aquel conjunto de dimensiones personales, materiales, sociales y culturales en medio de las cuales los docentes se desempeñan (Robalino, 2005).

Diversos estudios muestran que las condiciones de trabajo docente en América Latina definen en gran parte los resultados del proceso enseñanza aprendizaje.

El estudio de la OREALC-UNESCO (2005) sobre las Condiciones de Trabajo y Salud Docente en Argentina, Chile, México, Perú y Uruguay puso de relieve las condiciones adversas del trabajo docente en estos países y su incidencia en la calidad educativa.

Asimismo, el Tercer Estudio Regional Comparativo y Explicativo (TERCE) (2013) midió los aprendizajes y analizó los factores asociados al logro de aprendizajes en 16 países de América Latina, tales como:

  • las características de los estudiantes y sus familias;
  • las características del docente, prácticas pedagógicas y recursos en el aula; y
  • las características de las escuelas.

El TERCE encontró que las diferencias socioeconómicas de los estudiantes, así como la sobrecarga laboral docente, y las carencias en cuanto a infraestructura escolar y material educativo explican en gran parte las diferencias en los logros académicos entre las escuelas estudiadas. En el mismo sentido van los resultados del estudio de Asencios (2016)  quien analiza la data de la Encuesta Nacional de Hogares (ENAHO) 2014, la Evaluación censal de Estudiantes (ECE) 2010 y el Censo escolar 2010 para explicar los efectos de la oferta y la demanda educativa sobre los resultados de la ECE. Así, encontró que las características socioeconómicas adversas del estudiante producen resultados negativos, los cuales son compensados por las condiciones favorables de la escuela y la calificación profesional de los docentes.

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Fuente: Minedu/Banco Mundial

Por otra parte, en relación con las características de la escuela como factor influyente en los resultados educativos, el diagnóstico del Plan Nacional de Infraestructura Educativa (2017) arroja que, de 177 mil escuelas, el 55% requiere sustitución total, el 18% necesita reforzamiento estructural y funcional, y solo el 25% no requiere intervención.

Las actuales condiciones de trabajo docente en nuestro país vulneran el derecho de los estudiantes a una educación de calidad y limitan el desarrollo profesional de los docentes. A los padres de familia y ciudadanos en general corresponde ejercer vigilancia ciudadana y exigir a las autoridades la rendición de cuentas sobre la inversión del Estado en infraestructura escolar y en materiales educativos (libros, computadoras). Es mejor encender una vela que maldecir la oscuridad.

Bibliografía

Asencios, R. (2016). Rendimiento escolar en el Perú: Análisis secuencial de los resultados de la Evaluación Censal de Estudiantes. Disponible en http://www.bcrp.gob.pe/docs/Publicaciones/Documentos-de-Trabajo/2016/documento-de-trabajo-05-2016.pdf

Robalino, M. (Coord.) (2005). Condiciones de Trabajo y Salud Docente. Disponible en unesdoc.unesco.org/images/0014/001425/142551s.pdf

Ministerio de Educación (2017). Plan Nacional de Infraestructura Educativa al 2025. Disponible en http://www.pronied.gob.pe/wp-content/uploads/RM-N%C2%B0-153-2017-MINEDU_PLAN-NACIONAL-INFRAESTRUCTURA-EDUCATIVA-AL-2025_PARTE-1.pdf

Nota: Recomiendo revisar la web http://www.pronied.gob.pe/