PARA EVALUAR CONDUCTA DE ALUMNOS

En esta oportunidad, dedico este post  a seguidores y seguidoras de este blog quienes me han solicitado instrumentos para evaluar el comportamiento de los alumnos.

La literatura revisada se refiere a este tema como evaluación de la conducta funcional o evaluación de valores y actitudes de los alumnos. También se hace referencia al tema del comportamiento como disciplina o convivencia. En todos los casos, el tema está asociado a la práctica de valores en la escuela. Es un tema fascinante que merecería ser investigado.

A continuación les dejo unos enlaces en los que se teoriza sobre el tema y se brinda indicadores de evaluación de la conducta, ambos componentes básicos para elaborar instrumentos de evaluación cualitativa o cuantitativa del comportamiento de los alumnos.

http://sistemas02.minedu.gob.pe/archivosdes/fasc_ped/01_pedg_d_s1_f10.pdf

http://mediateca.rimed.cu/media/document/1225.pdf

http://www.psicologia-online.com/ciopa2001/actividades/28/apendice2.html

http://www.pacer.org/parent/php/PHP-c79s.pdf

http://www.um.es/analesps/v18/v18_2/01-18_2.pdf

ABRIR UN LUGAR DENTRO DE LA NORMA PARA QUE SURJA EL OTRO

Por Lilia Calderón

En el primer número del boletín Temas de Innovemos (2011) aparece el artículo de Carlos Skliar “Educar a cualquiera y a cada uno. Sobre el estar-juntos en la educación”, donde se analiza el tema de la convivencia como conflicto, turbulencia y turbación, versus la noción de convivencia como armonía, empatía, consenso e inclusión. Según Skliar (2011), la convivencia consiste en “tocar” y “dejarse tocar”;  influir en el otro y dejarse influir por él. Luego, es importante superar el temor a dejar que el otro siga siendo otro, y a enfrentar la conversación abierta, donde posiblemente todos aparezcamos personas singulares, raras excepciones. Luego, es necesario “abrir un lugar dentro de la norma para que surja el otro” (Bárcena citado por Skliar).

Lean aquí el artículo de Skliar.

INVESTIGACIONES SOBRE DISCIPLINA ESCOLAR

Actualmente, en el contexto peruano, latinoamericano y mundial la disciplina escolar es motivo de interés y preocupación  de parte de los gestores educativos, docentes, padres de familia, de los propios estudiantes y de la sociedad en general. La indisciplina escolar  estaría afectando el normal desarrollo de los procesos educativos y de las relaciones interpersonales, a tal punto que las aulas no son el ambiente adecuado donde los estudiantes aprenden a convivir en forma democrática y fraterna.  Esta situación ha sido tema de diversas investigaciones, a través de las cuales se pretende conocer, comprender y explicar cómo se desarrolla la convivencia en las aulas; cómo se suscitan los conflictos en la interacción entre alumnos y docentes, y  entre los alumnos y sus pares; qué factores condicionan esos conflictos; y cuál es la percepción de docentes y estudiantes al respecto.

A continuación, propongo revisar los procesos y resultados de algunas investigaciones realizadas sobre este tema que bien podría orientar el análisis, la reflexión y comprensión de las dificultades de convivencia en las aulas.

  • Valdez, E. (2000). Los valores en la disciplina escolar en secundaria: una mirada desde los estudiantes.  México. Ver aquí.
  • Sús, C. (2005). Convivencia o disciplina ¿Qué está pasando en la escuela?  México. Ver aquí.
  • Gotzens, C. et al. (1998). Percepciones de profesores y alumnos de E.S.O. sobre la disciplina en el aula.  Barcelona. Ver aquí.

SOBRE LA DISCIPLINA ESCOLAR

Actualmente, la problemática de disciplina escolar es uno de los factores que interfiere en la práctica docente y ocasiona dificultades en  los procesos educativos y el clima del aula. El informe 2009 de la OCDE “Estudio Internacional sobre la Enseñanza y el Aprendizaje” confirma que, en general, el tiempo efectivo dedicado a la enseñanza se ve facilitado en buena medida por el clima que se desarrolla en la clase; y señala entre sus conclusiones la necesidad de promover un clima de aula positivo como factor indispensable para asegurar un adecuado rendimiento escolar.

Al respecto, el viceministro Idel Vexler (La República, 4 de julio de 2009) sostiene que la disciplina escolar es actualmente uno de los temas más controversiales en la labor educativa y que la metodología empleada tendrá sentido si va acompañada de un sistema de tutoría y orientación que favorezca la formación integral del educando; además de la coherencia entre el discurso pedagógico y la práctica educativa cotidiana.

En esta perspectiva, es necesario evaluar por qué las prácticas habituales para el manejo de los conflictos de convivencia escolar en nuestras escuelas como la policía escolar, los brigadieres de aula, el cuaderno de control, la disciplina militar, y la incidencia en las sanciones más que en los estímulos no resultan realmente eficaces.

En este número de la revista El Educador pueden consultar artículos sobre la disciplina escolar: http://es.calameo.com/read/000096330867808a7eb71

¿EN QUÉ CANCHA ESTÁ LA PELOTA DE LA RESPONSABILIDAD DE LA TAREA EDUCATIVA?

Fuente: Maturana, Humberto y Paz, Ximena (2006). Biología del conocer y biología del amar. Desde la matriz biológica de la existencia humana. Revista electrónica PRELAC Educación para todos, pp. 30-39. Consultado el 12 de enero de 2007 en:                                                                                                               http://www.oei.es/reformaseducativas/matriz_biologica_existencia_humana_maturana.pdf

Me parece importante reflexionar y hacernos cargo de las preguntas que surjan en torno a la tarea educacional. Propongo hacerlo desde el entendimiento de la dinámica relacional de la biología del conocer y biología del amar, de la matriz biológica de la existencia humana.

Vivimos una cultura centrada en relaciones de dominación y sometimiento. Estamos expuestos a altos niveles de exigencia en busca del éxito. Con asombro vemos cómo ha aumentado la violencia en colegios y universidades, sean públicos o privados. Violencia que se manifiesta tanto entre los jóvenes como en la relación con sus profesores. El uso de drogas ha penetrado el espacio del colegio, que antaño era “el espacio de seguridad para los niños y niñas” y, también, el universitario, que era “un espacio de investigación y creación” para la juventud. Son señales de que algo serio está dañando nuestra convivencia.

Reflexionemos seriamente: ¿qué estamos haciendo?, ¿cómo lo estamos haciendo? y ¿quiénes lo están haciendo? Al reflexionar podemos darnos cuenta de que estamos inmersos en un modo de hacer las cosas en esta cultura patriarcal-matriarcal generado desde la desconfianza y el control. Control que somete… sometimiento que exige obediencia… obediencia que genera miedo e inseguridades. Desde este trasfondo emocional surge la falta de respeto por uno mismo, por el otro y por la otra. Padres, profesores, Estado… intentamos desde este espacio de desconfianza hacer lo que hacemos y obtener lo que queremos con el control. El control es la dinámica relacional desde donde uno mismo, el otro y la otra surgen negados en sus capacidades y talentos, estrechando la mirada, la inteligencia y la creatividad, generando dependencia, desde donde no son posibles la autonomía y el respeto por sí mismo.

En este espacio de dependencia, los niños, niñas y jóvenes no tienen presencia, desaparecen. En esta cultura ejercemos el control con la sanción y el castigo físico y psíquico: “la letra con sangre entra”, viejo dicho patriarcal matriarcal que aún se aplica en la acción y el pensamiento.

Sancionar y castigar, castigar y sancionar; se instala la violencia y el desamar. ¿Cómo escapan algunos niños, niñas y jóvenes a tanto desamar?, ¿es el control la manera de generar espacios de sana convivencia abiertos a la creación y la reflexión?, ¿reconocemos vivir inmersos en una red de conversaciones que privilegia el éxito, el control, que nos somete y somete a nuestros niños y niñas a altos niveles de exigencia, generando en ellos desesperanza y frustración por no ser vistos?, ¿no es este espacio relacional lo que se vive en gran parte de los colegios, universidades y organizaciones?, ¿cuáles son y han sido las consecuencias de este modo de relacionarnos? Nos lleva a estar atrapados en un dolor constante, en el sufrimiento en distintos aspectos de nuestro vivir.

Los profesores, padres, apoderados y todos los partícipes en el proceso educativo han perdido la confianza de que se pueda generar un espacio relacional diferente, desde donde surja un hacer responsable y ético en el mutuo respeto de la colaboración. En este espacio de desesperanza, la responsabilidad por la tarea educativa es pasada de unos a otros, sin que nadie se haga cargo.

¿Y quién es responsable de la educación? Todos somos responsables y cocreadores de este proceso. Todas las personas adultas que se respetan a sí mismas y viven desde la autonomía con conciencia social y ética, debiéramos tener conciencia de que somos parte de la continua generación del mundo y cosmos en que vivimos. El dolor y sufrimiento presentes en este vivir en la desconfianza y el control pasó a formar parte de un modo natural de hacer las cosas, generando un vivir y convivir que no deseamos. Sin embargo, no tiene por qué ser así.

(Si deseas leer más al respecto acude a la fuente, y anímate a enviar tu comentario.)